V- ¿Cómo me impactó la vida de los envejecientes que
residen en el Hogar Plenitud Dorada y cuán grande es mi responsabilidad con el
servicio de esas personas?
La vida de los residentes del Hogar Plenitud Dorada me
impactó porque muchos de ellos nunca reciben visita de su familia o la reciben
muy poco. Esto me afectó pues su vida no es fácil, por los achaques físicos y
emocionales que tienen. Ellos muchas veces se sienten solos sin su familia y piensan
que no los quieren. No me gustaría que alguien de mi familia o a mí mismo me
abandonaran en un Hogar. Todos si Dios nos da vida, llegaremos a la vejez. El
cuerpo se deteriora y necesitaremos apoyo físico y emocional en esa etapa final
de la vida.
Mi responsabilidad al ofrecer mi servicio en el Hogar
Plenitud Dorada fue hacer sentir bien y amados a los envejecientes, ayudar a su
cuido, bridarles comprensión y apoyo. Los hice sentir importantes y valiosos.
Escuche atentamente sus palabras con respeto y consideración. Intercambié ideas
con algunos y aprendí de éstos. Son personas llenas de sabiduría y están
ansiosos de ser escuchados y aceptados sin rechazo o discrimen. Eso fue lo que
yo hice en mi servicio y cumplí la responsabilidad que Dios me ha dado amar al
prójimo y ayudar al necesitado. La piedad tan importante para nuestro San José
de Calasanz, también estuvo presente en mi servicio.
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