martes, 4 de marzo de 2014

VIII- Recomendaciones del Programa-

Mi recomendación es que se exija como parte de la labor comunitaria el asistir a asilos como el Hogar Plenitud Dorada pues entiendo que esa población de envejecientes debe ser beneficiada de forma permanente por este magnifico Apostolado.

VII- Fotos



















VI- Conclusión-
Los envejecientes deben ser valorados por su sabiduría, experiencia y conocimiento. También por su aportación a nuestras vidas .Al llegar a esa etapa de la vida necesitan apoyo, comprensión, tolerancia, paciencia y sobre todo mucho amor. El amor hace que los tiempos difíciles sean más fáciles de soportar. Dios nos instruyó a amar siempre. No podemos rechazar o discriminar a los envejecientes .Nosotros los jóvenes del Colegio Calasanz podemos hacer una diferencia en la vida de los envejecientes. Ellos nos necesitan pues a veces sus familiares los llevan a asilos de ancianos con intención de abandonarlos y no asumir su responsabilidad con éstos. Por eso, nosotros podemos aportar a ese bienestar. Dios pide que apoyemos al necesitado y tengamos misericordia con éste. Dios está presente en cada envejeciente que ayudamos, lo que hacemos por ellos lo hacemos por Él. Al ayudarlos los bendecimos y nos bendecimos a su vez al ofrecerles ese servicio.


V- ¿Cómo me impactó la vida de los envejecientes que residen en el Hogar Plenitud Dorada y cuán grande es mi responsabilidad con el servicio de esas personas?
La vida de los residentes del Hogar Plenitud Dorada me impactó porque muchos de ellos nunca reciben visita de su familia o la reciben muy poco. Esto me afectó pues su vida no es fácil, por los achaques físicos y emocionales que tienen. Ellos muchas veces se sienten solos sin su familia y piensan que no los quieren. No me gustaría que alguien de mi familia o a mí mismo me abandonaran en un Hogar. Todos si Dios nos da vida, llegaremos a la vejez. El cuerpo se deteriora y necesitaremos apoyo físico y emocional en esa etapa final de la vida.

Mi responsabilidad al ofrecer mi servicio en el Hogar Plenitud Dorada fue hacer sentir bien y amados a los envejecientes, ayudar a su cuido, bridarles comprensión y apoyo. Los hice sentir importantes y valiosos. Escuche atentamente sus palabras con respeto y consideración. Intercambié ideas con algunos y aprendí de éstos. Son personas llenas de sabiduría y están ansiosos de ser escuchados y aceptados sin rechazo o discrimen. Eso fue lo que yo hice en mi servicio y cumplí la responsabilidad que Dios me ha dado amar al prójimo y ayudar al necesitado. La piedad tan importante para nuestro San José de Calasanz, también estuvo presente en mi servicio. 
IV- La experiencia de este servicio y su aportación a mi crecimiento como cristiano y como persona.
La experiencia de haber servido a los envejecientes del Hogar Plenitud Dorada  me ayudó como cristiano ya que reforcé mis valores cristianos y crecí espiritualmente. Demostré el amor al prójimo, la compasión y piedad hacia al necesitado, el respeto al anciano y ofrecí un servicio desinteresado. Apoyé a los envejecientes en esa etapa tan difícil de sus vidas, son seres indefensos y no se le debe discriminar ni rechazar por considerarse incorrectamente una carga para su familia. Por el contrario, ahora es el momento de agradecer lo que hicieron por ellos y por nuestra sociedad.

También crecí como ser humano ya que desarrollé aún más empatía con el dolor ajeno. La virtud de la paciencia la utilicé tanto con Maggie cuando me pidió ayuda para irse del hogar como con esta última y María Luisa quienes cada vez que me veían me contaban o preguntaban las mismas cosas. Yo las atendí sin molestarme o decirle que me repetían lo mismo. Ambas padecen Alzheimer, una enfermedad terrible que nos afecta la memoria y es necesario ejercer tolerancia, paciencia y misericordia con aquellos que la padecen.
III- Labor realizada en el Hogar Plenitud Dorada

Durante los días 16,17 y 23 de febrero y 2 de marzo de 2014 realicé mi apostolado comunitario en el Hogar Plenitud Dorada e intervine directamente con  envejecientes que residen en el lugar. Hice dieciséis horas comunitarias  y fui supervisado por la Sra. María E. Ortiz quien trabaja allí con los envejecientes. Ella me asignó mis deberes que llevé a cabo con entusiasmo y responsabilidad. Mis funciones en el Hogar Plenitud Dorada fueron las siguientes: preparar las mesas para el almuerzo, trasladar ancianos desde su habitación al comedor y viceversa y a otras áreas del lugar, servir el almuerzo y ponerle baberos a los envejecientes, recoger las bandejas luego del almuerzo. Otras funciones que me asignaron fueron: recoger, botar la basura y llevar ropa al laundry. También conversé con varios de los envejecientes y les dedique tiempo de calidad al escuchar sus miedos, preocupaciones o sus historias tan interesantes. Ellos cuando conversan hablan de su pasado el cual extrañan y añoran. Solo encontré dos dificultades durante mi servicio. Una de éstas la de la tomar las fotos, pues no podía retratar a los ancianos y me fue difícil conseguir quien me tomara las fotos mientras realizaba mi labor razón por la cual yo fui quien las tomé  prácticamente. Otra situación que sucedió fue que una envejeciente llamada Maggie, quien padece de Alzheimer quería irse del lugar y me pidió ayuda para que la llevara a su casa. Tuve que dialogar con ella pues me insistía que la ayudara. Es triste ver como esa enfermedad afecta a un ser humano y lo saca de la realidad.
II-El Hogar Plenitud Dorada

El Hogar Plenitud Dorada está ubicado en la Calle José Abad, núm. 1217 de la Urb. Club Manor en Rio Piedras. Fue fundado en el año 2012 por la familia Olivero Mangual y es un lugar espacioso y agradable que hospeda envejecientes que no tienen familiares que los puedan atender o tienen condiciones médicas tan serias que necesitan cuidados especiales. Por eso hay envejecientes que padecen distintas enfermedades como diabetes, presión alta, problemas al caminar, cáncer y Alzheimer entre otros. El edificio donde está ubicado es de dos pisos con ascensor, cuartos cómodos, comedor y facilidades para descansar y compartir. Su personal trata de forma excelente a los envejecientes que residen allí.